Una campaña en redes para ganar el viaje de #PaellaEmoji

Unas vacaciones soñadas gracias a la estrategia en redes sociales

Por Joan Carballo · 20 de octubre de 2015

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¿No os pasa a veces que de repente tenéis una racha de buena suerte que parece no tener fin? Pues yo, Carballo, estoy teniendo esa racha en 2015. ¿Suerte o ganas? Las ganas de hacer cosas atraen a la suerte, eso es seguro. Y gracias a las ganas, a un montón de amigos y un pelín de suerte me fui de viaje por Estados Unidos gracias a un concurso organizado por Arroz La Fallera que gané utilizando varias técnicas de difusión en redes sociales.

Por si has vivido muy alejado de todo el movimiento promocional del emoji de la paella, te pongo en situación. Eugeni Alemany es un monologuista/humorista/showman valenciano que presentó la gala de Wikipaella, a raíz de conocer a los organizadores de La Mujer del Presidente estuvieron barajando varias ideas para agitar la gala y surgió la idea colaborar con una exigencia totalmente legítima: La creación y estandarización de un emoji de la paella valenciana. Habiendo entre los iconos del Whatsapp (como la mayoría de gente conoce los emojis) una gamba rebozada o varios tipos de manos con un uso limitadísimo, la existencia de uno de la paella era algo casi imprescindible basado en el amor propio que nos tenemos los valencianos. La Mujer del Presidente es la agencia que gestiona la comunicación de Arroz La Fallera además de estar formada por algunos de los creadores de Wikipaella, por eso ya habían investigado un poco todo el proceso de aceptación de los emojis. Así que aprovecharon la cara bonita de Eugeni y lanzaron la campaña #PaellaEmoji creando un change.org y haciendo distintas acciones en Twitter bajo el paraguas de Arroz La Fallera, dándole impulso brutal, consiguiendo que se sumara mucha más gente y apadrinando todo tipo de acciones y campañas. En un primer momento todo giraba alrededor de la gala de Wikipaella pero al ver la enorme respuesta popular se profesionalizó la campaña alrededor de Arroz La Fallera, que apostó muy fuerte en todo tipo de acciones para que se visibilizara el #PaellaEmoji.

En una de estas acciones llegaron a realizar la “expedición #PaellaEmoji”, es decir, ir a San Francisco buscando la sede de Unicode, la organización que estandariza los emoji, para pedirles una reunión. Después de varias promos y llamadas, desde Unicode les confirmaron que la paella era una buena propuesta por su internacionalidad, pero que ellos rechazaban o aceptaban las propuestas después de estudiar su potencial uso, textualmente les dijo que debían “conseguir frecuencia de uso”. Así que había que hacer algo para visibilizar lo necesario y cuánto se usaría un emoji basado en la paella por lo que se planteó una gran acción en medio de las fallas, la #EmojiParty o #TwitterParty. El 11 de Marzo de 2015, en plenas Fallas de la capital del Turia, todos los valencianos utilizaríamos el hashtag #EmojiParty para que en todo el mundo se vieran las ganas de paella que tenemos y para incentivar la participación se decidió crear un gran premio: un viaje para dos personas a San Francisco a rememorar la expedición #PaellaEmoji.

Empieza la #EmojiParty para promocionar el #PaellaEmoji

Llegado el 11 de Marzo, en plenas Fallas valencianas y con una efeméride realmente gorda ese día la verdad es que no esperaba que el concurso fuera demasiado exitoso, pero a eso de las 10h me picó la curiosidad. Investigué el hashtag #EmojiParty y vi que estaba siendo bastante utilizado pero me di cuenta de que no había un evidente ganador a pesar de llevar varias horas funcionando. Normalmente en estos casos siempre hay alguien que ha preparado su estrategia días antes y se postula como firme candidato al premio desde primera hora, un concursante profesional, vamos. Como habitual gestor de cuentas en redes sociales he organizado algún concurso y he visto informes donde era más que evidente que había gente organizada para ganar.

Varias horas después de empezar la #EmojiParty me dije a mí mismo: “Esto, si me pongo, lo gano. Pero si me pongo, me pongo. Si no, será muy ridículo”. Y me puse manos a la obra. Lo primero que hice fue leerme las bases del concurso para ver el intríngulis, el premio real y si había alguna cláusula extraña abriendo la puerta a un posible tongo. Como no vi nada raro decidí que era buena idea.

Pensando el tuit que me llevaría de viaje a San Francisco

Siguiente paso, pensar un tuit que pudiera ganar (al menos) el premio que daban cada hora y que fuera un firme candidato para conseguir retuits. Puede parecer que esto no tiene su preparación pero os aseguro que llegué a hacer una lista sobre todo lo que debía cumplir ese tuit, entre las condicione estaban:

  • Ser gracioso.
  • Ser visual (imprescindible que incluya una imagen)
  • Altamente viral, que sea sorprendente y interesante de compartir.
  • Ser comprensible por todos.
  • Hacerlo en valenciano (si, al final hice el mismo tuit pero traducido. Me tiró demasiado “la terreta” al pensar esta condición. Luego lancé el tuit en castellano para conseguir más difusión fuera de las zonas valencianohablantes)
  • Que NO fuera un tuit evidentemente spammer (nada de “vótame que quiero ganar”; no me gusta y a mi pesar ya iba a caer en eso para promocionar mi candidatura)

Y tras darle muchas vueltas me acordé de que el programa En el Aire de Andreu Buenafuente tiene una sección en la que utilizan emoticonos para escribir frases mientras Jorge Ponce va desengranando su significado. Y se me ocurrió aprovechar esta idea pero creando frases de emojis que fueran imposibles sin el #PaellaEmoji, así que hice un listado de unas 15 frases entre las que había frases hechas, típicas preguntas y expresiones que se utilizan un domingo de paella, chistes… todo lo que se me ocurrió. Seleccioné las que se podían indicar mediante emojis (vamos, que el resto de la frase tuviera emojis), me descargué el emoji de la paella y una imagen con todos los emojis estandarizados hasta el momento y empecé a montar el tuit:

A mi juicio, cumplen perfectamente con todas las condiciones pero a decir verdad no estoy precisamente orgulloso de su diseño. Le veo un millón de fallos, aunque en cierto modo creo que eso es una ventaja. No parece un tuit de “concursante profesional”, no da la sensación de que haya estado un buen rato editándolo y por mucho que me tomara su concepción muy en serio, no lo parecía, lo cual no deja de formar parte de una estrategia de difusión definida.

Lanzado el tuit, empieza la campaña por la trastienda de las redes sociales, no hay que olvidar que toda acción pública tiene su trabajo de puertas para dentro, no vale improvisar. Porque ya había decidido que “si me pongo, me pongo”. Los primeros RT cayeron por su propio peso, había gente siguiendo el hashtag, vieron el tuit y les gustó. Genial. Vía mensajes directos en Twitter, Facebook, Telegram y Whatsapp conseguí que muchos amigos míos que en ese momento no estaban pendientes de Twitter me hicieran retuit.

Tras un par de horas ya estaba en el grupo de cabeza. A mucha distancia por delante había algunos tuits de famosos, como Dani Rovira. Para mis adentros estaba un poco cagado cuando vi su tuit, pero también pensé que la agencia que estuviera gestionando el concurso podría estar detrás de ese tuit y/o que no le darían el premio a un famoso, ya que quedaría un poco raruno ¿no creéis? Así que allí estaba yo, peleando por RTs con @lucreciadeborja (y @MRElectrique), @VallaMestalla i @eltrampero, entre otros.

A Lucrecia de Borgia y MR Electrique les conozco, de hecho, les desvirtualicé en una #PaellaTuitera e incluso nos deseamos suerte mutuamente, también hablamos por mensaje directo sobre dudas y el pique sano que estábamos teniendo en nuestros timelines. Es una lástima competir con quien consideras amigos, la verdad. Lo siento (un poquito), tetes. Como esperaba, gané uno de los sorteos que realizaban cada hora al tuit más original en el que regalaban una camiseta, una chapa y un pack de Arroz La Fallera. Así que genial, al menos ya no haría el ridículo porque siempre podría decir que gané eso. ¡Si es que está todo pensado! Durante esa primera hora estuve bastante pendiente, la verdad. Y una vez ganado esto y hecha la primera ronda de spam a amigos y conocidos continué con mis quehaceres diarios mirando de reojo las estadísticas del tuit, la competencia que ya había identificado y el hashtag por si aparecía más competencia. Estuve todo el rato en el grupo que encabezaba el concurso así que genial. Mentiría si no dijera que hice un par de rondas más de pedir RTs durante el día, aprovechando contactos cada vez más alejados, pero oye, ya me había prometido a mi mismo que si me ponía, me ponía. No dar guerra en esto una vez lanzado el tuit era fracasar de inicio. Llegaron las 20h yendo yo en cabeza (salvando las cuentas famosas/tuitstars) y la cuenta oficial de Arroz La Fallera empezó a tuitear los finalistas.

La fase final de la #EmojiParty

 

Conseguir RTs para un tuit que no había lanzado yo. ¿Qué hacer? Lo primero era conseguir que todo el que hizo RT al tuit original lo hiciera al nuevo, así que saqué el listado de gente que me había hecho retuit y empecé a pedirlo.

Problema: Rápidamente me di cuenta de que había quien no entendía que le pidiera un nuevo retuit porque “ya lo había hecho”.
Solución: Crear una URL personalizada con bit.ly y mencionar explícitamente que era un nuevo tuit al que había que hacer RT, el que había tras ese enlace.

Problema: Necesitaba muchísima difusión. Necesitaba utilizar todas mis redes sociales para llegar al máximo de conocidos, amigos, desconocidos y nuevos amigos posibles. ¿Pero cómo? Casi todas las redes son conocidas por no interactuar entre sí, no puedo pedir un RT desde Facebook, la gente tiene que ir a Twitter.
Solución: Adaptar el mensaje a cada red social aprovechando las posibilidades y peculiaridades de cada una.

Una foto publicada por Carballo (@carballo) el

 

Problema: En los primeros minutos de ser finalista necesitaba tomar la delantera por temas psicológicos. Vamos, que a mi me hypearía ir ganando y a los demás les minaría la moral.
Solución: Además de toda la difusión en redes sociales, abrí hilos en distintos foros donde participo consiguiendo unos cuantos usuarios más a mi favor que no se habían enterado del concurso en todo el día. Pero no pedí el voto y ya, en cada foro buscaba una excusa indicando que lo prometido sólo sería posible si ganaba el concurso. Dejándolo caer, vamos. Este tipo de técnicas y formas las aprendí de Elena Benito, para gestionar una comunidad hay que ser gato, no perro.  

Problema: Necesitaba MÁS difusión.
Solución: Prepararé varios tuits estándar (para no repetir el mismo cada vez) explicando el concurso y pidiendo RT al tuit finalista de Arroz La Fallera a todos los que hicieran RT en ese momento al tuit original que yo había hecho por la mañana. En cuanto me llegaba una notificación de RT lo agradecía mientras pedía apoyo nuevamente.  

Me emocioné al ver algunas cuentas sumarse a mi candidatura, usuarios personales y blogs de conocidos, amigos, cuentas de amigos de amigos, cuando un amigo me hacía RT y muchas cuentas sospechosamente del mismo sector hacían lo mismo seguidamente, me emocioné cuando vi el retuit de mi hermano y que se había puesto el chaval a crear cuentas a mis padres para que me apoyaran… Me emocioné incluso cuando algún despistado me pidió por otras redes sociales que “ayudara a un amigo a ganar un concurso en twitter” al ver que terceras personas estaban difundiendo mis posibilidades de ganar por iniciativa propia. Ahí empezaron a fraguarse las sendas paellas que hemos organizado en Valencia y Madrid. Me emocioné cuando “me la jugué” pidiendo RT a amigos bastante famosos cuyas cuentas tienen realmente muchos followers y una imagen pública que mantener y lo hicieron (¡gracias Marta Simonet! Que ahora lo peta con Mesame Mucho). Pero sobre todo me emocioné cuando vi que me ponía en cabeza gracias a varios cientos de amigos. ¿En serio tengo tantos amigos? No esta mal para ser un poco troll tuitero, ¿eh?



Con todo el hype encima me di cuenta de que algunas cuentas políticas y de políticos valencianos estaban pendientes, participando y votando y no dudé en pedir el voto. Pedí el voto a gente de todas las formaciones. Los que me conocéis sabéis de qué pie cojeo, así que os podéis imaginar la clase de tuit que lancé dependiendo de si el receptor era de un color o de otro… Como hago siempre, me reí yo mismo de mis propias puyitas sin esperar nada más que esas risas.

El caso es que funcionó. Muchos amigos me iban contando en privado que estaban pidiendo el voto en sus respectivos círculos de amigos y las retahilas de notificaciones en mi móvil eran interminables. Creo que hubo un momento en el que mi (ya difunto) iPhone 4 se descargaba a pesar de estar conectado al cargador.

Gracias. Muchas gracias.

Mi estrategia de conseguir muchísimos retuits rápidamente para ganar el factor psicológico no funcionó una mierda porque Lucrecia dio guerra hasta el final. Hay que ser autocrítico. Sí se descolgaron @VallaMestalla i @eltrampero por distintos motivos. El caso es que estuve en cabeza durante casi todo el rato, aunque sin despuntar. Unos 30-50 retuits por encima, por momentos iba segundo pero repuntaba. Fueron cuatro horas que me debería haber grabado en vídeo a mí mismo. Pendiente de cada notificación de RT, de cada cuenta nueva, pendiente de lo que tuiteaban los contrincantes y de atender a todos los que me deseaban suerte. Y gané. Llegaron las 00:00. Dejé de promocionar, paré toda la maquinaria en seco, incluso llegué a pedir disculpas a alguna gente en privado y en público por las últimas cuatro horas de absoluto spameo por todos los canales que se me ocurrieron y me puse a hacer capturas de pantalla. Sí, soy de esa gente que se espera los tongos (los trolls tuiteros nos esperamos tongos precisamente para poder trollear a las cuentas tangadoras con razón!). Y llegó la confirmación:

No hubo tongo. Lo que por otro lado no dejó de decepcionarme. ¿Os imagináis que tras conseguir más de 400 RT va y gana otro con algún tipo de excusa absurda? Yo sí. Una parte de mí lo estaba deseando 😛

Pero gané yo

Nada más ganar empecé a pensar en Momento CarPi, el blog de viajes que tenía en el horno. En un primer momento no estaba muy claro que nos diera tiempo a sacar el nuevo blog pero era innegociable. Nos íbamos a San Francisco y de paso estrenaríamos blog viajero. Era más de la una de la mañana y seguía recibiendo felicitaciones, llamando a mis padres y familiares y flipando en general.

Nada más verme ganador confirmé que iba a organizar al menos una paella tuitera de agradecimiento en Valencia y tras revisar la cantidad de amigos madrileños que me habían ayudado me puse también con una paella para ellos en Madrid. Paellas que disfrutamos justo antes de irnos de viaje.

Y esta es la historia de uno de esos días especiales en las redes sociales que se viven poquísimas veces en la vida (al nivel del día que fui tercer Trending Topic en España). No sé si fueron mis ganas, el trabajo, la suerte o una combinación de todas las cosas, lo seguro es que gané gracias a la inestimable ayuda de decenas de amigos y conocidos. ¡Muchas gracias a todos!

Y ya mismo podéis leer los posts sobre el viaje por USA 2015 en Momento CarPi.

Gracias a todos otra vez y siempre.

Escrito por

Joan Carballo

Si no es divertido, no vale la pena. Tengo velociraptores y estoy dispuesto a usarlos. Hago cosas en @IOWAdynamics y @IgniteVLC.

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